Reutilizar está en tu mano
¿Sabías que cada año se confeccionan 100.000 millones de prendas en el mundo y, según cifras del último informe Pulse of the Fashion Industry, elaborado por la Global Fashion Agenda, 92 millones de toneladas textiles acaban directamente en vertederos? Es imprescindible la reducción de su consumo, por lo que es vital la concienciación y fomentar su reparación y reutilización una vez adquiridos.
Una evolución histórica
No siempre ha existido esta fabricación excesiva y la forma de deshacerse de las prendas que ya no se utilizan ha ido cambiando, comencemos haciendo un pequeño resumen histórico del uso de la ropa a lo largo del tiempo:
- En el S.XVIII la ropa era muy cara y se reutilizaba mucho, los restos de prendas eran la base para tejer y confeccionar nuevas prendas. Incluso en la alta sociedad se reutilizaba y se daba al personal de servicio o a los ropavejeros. Estos compraban y vendían ropa ya usada, además de otros útiles y baratijas. Los vestidos viejos también podían acabar vistiendo imágenes de las iglesias.
- Con la llegada de la Revolución Industrial se introduce la mecanización y se empiezan a hacer tejidos más ligeros, por lo que la ropa se abarata y se establece la costumbre de comprar mucho. La ropa se democratiza, empieza a ser más accesible para todo el mundo. Con el invento de la máquina desmotadora de algodón junto con la hiladora, se pudo optimizar el uso de algodón, el cual se empezó a hilar por primera vez en Europa en el siglo XVIII. El tejido que se obtiene es la muselina. La industria textil tarda más en llegar a los países en vías en desarrollo, pero más adelante, cuando llega, da paso a la problemática actual: ropa cultivada en un lugar, diseñada en otro, vendida en otro… recorriendo miles de kilómetros por el planeta con el consiguiente aumento de las emisiones de CO2. El concepto de obtener nuevas prendas y de cambiarse varias veces al día y para cada ocasión, nace en torno al siglo XIX en la alta sociedad. Y con la revolución industrial, se abaratan aún más los costes de producción.
- Ya en el siglo XX, en los años 20-30, en España comienzan a surgir las tiendas de segunda mano, ideadas para no desechar la ropa y poder reutilizarla. Más adelante, en los años 60, con la llegada de los tintes sintéticos se abaratan aún más los costes de producción y se empieza a fabricar a gran escala. Durante los años 70 y 80 la ropa se daba prioritariamente a familiares, amigos o vecinos necesitados. Fue durante los 90 cuando cobraron fuerza los vínculos comunitarios y la mayoría de la ropa se donaba en las parroquias para los más necesitados, y se utilizaba dentro de las familias, se reparaba con remiendos y parches hasta que no se podía usar más, y entonces ahí, en muchas ocasiones, se usaba para limpiar las casas.
- En el siglo XXI llegaron los contenedores de reutilización y reciclaje de la calle, dando un anonimato a estas prendas que ya no usamos. Actualmente, en Madrid hay 958 contenedores de ropa y calzado municipales, además contenedores de Humana, RecuMadrid, Caritas…
Consumo responsable y sostenible
Por lo tanto, si queremos reducir los impactos derivados de la sobreproducción de textiles, es necesario un consumo sostenible y responsable, en el que se compre menos, pero de mejor calidad. Y una sociedad en la que se fomente la reparación, reutilización y reciclado de las prendas de vestir y el calzado. ¿Qué opciones tenemos los madrileños y madrileñas?
- Tiendas de ropa de segunda mano.
- Mercadillos donde se venden productos usados y ropa reutilizada como rastro de Madrid, Mercado de motores, todo un referente en consumo sostenible y de proximidad desde hace ya 10 años.
- Y por supuesto, las opciones digitales de plataformas de reutilización.
En definitiva, ¡Reutilizar está en tu mano!